Generación de Relevo…

Dicen por ahí que no hay nadie ni nada eterno en el mundo y que la vida da muchas vueltas. Este creo que será el último artículo que escribiré por lo que resta de año y el próximo será ya en el 2008.

Es en esta época que uno hace un análisis de lo que se ha hecho durante el año y se ve que es lo que ha pasado y está pasando. Ahora mismo me estoy dando cuenta de que la gente que conozco se está mudando a otros países o a otros estados o sencillamente se está dedicando a hacer otras cosas. Sé que es para mejor, pero resulta extraño cómo de repente todos tomamos diferentes rumbos y al tomarlos “cuando volvemos la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar�.

Es increíble, cómo se conoce la gente en los colegios, fiestas, universidades, trabajos, en el supermercado, jugando cartas. Con los que he conocido jugando cartas, he compartido quizás mucho más que con otras personas. Las noches (que se transforman en semanas) de test, de repente salir por ahí a algún sitio a tomar algo luego de un torneo (bien sea a celebrar o a quejarnos de nuestra mala suerte). En fin, se comparte mucho tiempo y se llega a hacer buenos amigos con el tiempo. Inclusive gracias a un amigo que conocí por el Magic conocí a mi actual novia y luego con el tiempo, una amiga de mi novia se convirtió en la de él. Con otro amigo crucé el océano y fuimos a jugar a otras latitudes. Sé de casos que se van a Colombia, México, USA, etc. en grupos. En fin, así como en mi caso, muchos más donde se viaja a pasear, trabajar, jugar, divertirse.

Hace poco, me enteré de uno de estos amigos está por retirarse (en el caso de los boxeadores sería colgar los guantes, ¿aquí sería guardar los protectores?), unirse a esos otros amigos que han dejado las cartas de lado para dedicarse a otras cosas que consideran más importantes: trabajo, póker, etc. Es triste, no porque hagan lo que hacen actualmente, sino porque con eso es una cara menos entre las conocidas en los torneos y sesiones de test.

Hay tiempo para todo, pero antes de retirarnos (porque a mi también me tocará la hora eventualmente, ¿o seré como un jugador por ahí que tiene 84239845 años y se mantiene jugando? No lo sé), deberíamos pensar en dejar una especie de generación de relevo para mantener el juego vivo en el tiempo y si en algún momento nos provoca regresar a jugar, al menos para decir: “mira muchacho, yo jugaba cuando el Ravager era tipo 2� y nos miren con cara de asombro.

Hace poco me sucedió algo bien interesante, estaba en la tienda haciendo nada y me dicen si quiero enseñarle a alguien a jugar. Por flojera, di a entender que no quería pero me comprobé que era en serio y que se trataba de un niño, a lo que pensé: bueno, es algo de lo que he estado intentando escribir (pues llevo en esto como 1 semana y no había pasado de los primeros párrafos) y manos a la obra. Cuando me la presentan (porque era una niña después de todo), vi que tenía la intención clara de aprender a jugar como los grandes, puesto que ya se había leído las reglas, jugado con el programa de aprendizaje y tenía su mazo preconstruido listo para jugar (esta generación de los hijos de la tecnología jeje). Me hizo más que todo, preguntas puntuales de cosas que no comprendía y lo más importante para la formación de esta “generación de relevo� de la que estoy hablando: ¿Cómo es la cosa con los torneos?

Con la ayuda de Julián, acomodé el mazo de Allison y le respondí todas las interrogantes que tenía, y otras que se fueron dando a medida que jugábamos un juego para que fuera aprendiendo a usar sus cartas, y aunque lamentablemente se tuvo que ir, por su cara, supongo que volverá. Es increíble lo que se siente al enseñar, yo doy clases desde hace unos cuantos años, y el momento que siempre me ha parecido más emocionante es donde los estudiantes demuestran que han aprendido lo que uno les ha enseñado, no por exámenes, ya que estos lo que hacen es demostrar que el alumno se aprendió lo que uno le preguntó, más no lo que le enseñó. Esto se demuestra con el tiempo y en la práctica.

Para que los jugadores nuevos se interesen en el juego, es necesario que los que tenemos un mayor conocimiento, les ayudemos a empezar y a que ellos tengan también las herramientas para poder participar activamente y no sean de esos jugadores que no aportan nada y únicamente se quejan.

Otra cosa que hay que evitar (aunque para muchos, un jugador nuevo con una carta cara es como dinero caminando por ahí) es hacerles cambios fraudulentos a estos “niños� como se les hace conocer también a los novatos. Recuerdo también que hace poco un jugador conocido (no voy a mencionar quien es, pero diré que tiene una cierta afición por los dados), se puso a cambiar cartas con un “niño� y le dio como 3 cartas que no valen entre las 3 mas de lo que cuesta un perro caliente, por 3 cartas sumamente costosas a lo que puso para su defensa: “Si no lo agarro yo, lo agarra otro�. No digo que esto sea falso, pero hay que tratar de evitar esto, porque cuando ven en sus casas el valor de las cartas que tienen y el de las que entregaron, pues se sienten mal y huyen de los sitios donde saben que les van a caer encima como buitres.

Con esto, cierro el año con la reflexión de buscar un “protégé� (creo que así se escribe) y enseñarle a jugar, llevarlo a un nivel competitivo y que de ahí en adelante se defienda solo. Mejor que darle un pez, es enseñarle a pescar. Nadie va a estar por siempre, y que cuando faltemos, alguien nos tendrá en su memoria y de esta manera durará nuestro legado.

Feliz año, todo lo demás que se dice y nos vemos en enero.

XIAO

Andrés.


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